sábado, 22 de marzo de 2008

La Pobreza: enfermedad crónica

La pequeña Francisca entró tras las faldas de su madre. Su cabeza estaba llena, llena de decenas de piojos e infinitas liendres, (calculo que de ocho a diez por pelo en la zona de las orejas). Traía costras infectadas en su cabeza, costras que se abrían como llagas en el cuero cabelludo, heridas rojas y de miel (estafilococias), en un pelo mal cortado y sucio. En la camilla, sentada rígida, no quiso despegar el mentón de su pecho ni levantar la vista. Tan pequeña, con sólo siete años, estaba allí, vulnerable, molesta y asustada, sentada sobre una ronda de piojos que caían en una irónica sábana “blanca”. Su voz no se escuchó, no dijo palabra, apenas apretaba sus puños, avergonzada, bajaba la vista como luchando por no enseñar los otros horrores que probablemente guarda.
Dolía mirarla, dolía el alma, picaba el cuerpo, y asqueaba esta cultura chilena que acepta sin pudores el maltrato infantil.
Fuimos hasta su casa, no por los piojos, sino por el grado de descuido que traía la niña y su actitud temerosa, que ni el más rural de los niños de isla tiene. El escenario allí se hizo aun más patético; una media agua sucia, con dos piezas, hacinamiento, humo, oscuridad, mugre y tres colchones para los seis que viven en ella, sin incluir a los perros y gatos que también duermen allí.
No fue muy alentador descubrir que la niña padece de las secuelas de la enfermedad crónica más difícil de tratar; “la pobreza”.
¿Qué hacemos para equilibrar la balanza?.

4 comentarios:

Soledad Burgos dijo...

sacar uno a uno sus piojos aunque nos lleve la vida y la paciencia
un beso
te quiero

canastafamiliar dijo...

¿me tení quitao el saludo acaso maricona que no me hací visitas virtuales?

y tanto que te preocupai de los pobres. ya es hora que te preocupí de los ricos conchetumadre.

sole dijo...

daniela, ¿cómo llegaste a mi casita? eres hermosa y tu blog maravilloso, no tengo palabras, me dejaste muda de emoción... tu tierra que es mi tierra, la que extraño tanto... en tu mirada poesía de fotos y palabras que ponen los pelos de punta de pura maravilla!, qué privilego llegar a esta poesía austral acuática, me siento una habitante más de este puerto con olor a chapalele.

gracias



gracias!

Anita dijo...

La pobreza no son encuestas, ni cifras, ni estadísticas, no son banderas de lucha en tiempo de elecciones, no son más que la cara de un niño, de una niña, que crece con la desesperanza aprendida como único libro que probablemente llegue a sus sucias manos.....la pobreza es la miseria impregnada en una sociedad que invisibiliza los dolores, que no quiere ver lo que hay detrás del que infringe un delito......

La pobreza en los ojos de un niño duele, pero lejos lo que más duele es la indiferencia de tantos....

Fue un regalo pasar por aqui....

Un abrazo....desde esas tierras a las que cada vez que puedo visito...