lunes, 7 de julio de 2008

Buenos Aires

Volvía esa noche de los márgenes de Buenos Aires, la parte real de las ciudades; la periferia. Un calor pegajoso acompañaba al escaso aire de la gran capital Argentina, que por esos días agonizaba en corralitos, piquetes y cacerolazos. Yo me alojaba en un viejo convento de monjas Dominicas, al bajarme del subte comenzó una lluvia intensa, como si el calor hubiese renunciado a sostenerse y se hacía agua a modo de protesta, una protesta de furia similar a la que lloraba su pueblo por esos días.
Corrí entonces entre putas coloridas y travestis cinematográficos, que bajo las techumbres iniciaban su jornada, …corrí por esas calles mojadas, que sudaban tanto como mi risa, me descalcé para dar el paso más seguro, y con ese encanto que me provocan los contrastes, corrí llena de esa nocturna, dolorosa y excluida urbanidad, salpicando y sintiendo mis pies en sus veredas, siendo recibida por ese convento que irónica-bellamente dormía en medio del barrio rojo, en medio de los marginados.
Esa noche, esa noche se abrieron las puertas de los sagrados templos para conjugar y bendecir carne y espíritu, para festejar y consagrar esta naturaleza, tan diversa, tan contrastada y amplia, tan llena de dulce, amarga y cálida humanidad.
Amén.

5 comentarios:

la crisantema dijo...

aun no lo se, tengo tan poco que decir y la pega no me da tregua... me consume entera, pero en cualquier momento sale algo del agujero y paf....
besos

canastafamiliar dijo...

la mexcla perfecta entre cosmopilitéz, decadencia y poesía..
nos vemos.

Soledad Burgos dijo...

me gustan los recobecos,,desconfío de ellos y luego me cobijo en sus rincones,,,eso me da curiosidad,,,me gusta sentir curiosidad
te quiero prima con alas..

José Bustos Barra dijo...

Es dificil competir con tanto poeta suelto...así es...Que nos perdonen los analfabetos; informáticos, funcionales y aquellos que nunca aprenderan a escribir...

saludos

Gonzalo Cárdenas Loguercio dijo...

"Me verás volar
por la ciudad de la furia
donde nadie sabe de mí
y yo soy parte de todos.

Nada cambiará con un aviso de curva.
En sus caras veo el temor,
ya no hay fábulas en la ciudad de la furia.

Me verás caer como un ave de presa,
me verás caer sobre terrazas desiertas.
Te desnudaré por las calles azules,
me refugiaré antes que todos despierten.

Me dejarás dormir al amanecer
entre tus piernas
entre tus piernas


Sabrás ocultarme bien y desaparecer
entre la niebla
entre la niebla

Un hombre al lado extraña la tierra.


Me verás volar
por la ciudad de la furia
donde nadie sabe de mí
y yo soy parte de todos.

Con la luz del sol se derriten mis alas
sólo encuentro en la oscuridad lo que me une
con la ciudad de la furia.

Me verás caer como una flecha salvaje me verás caer entre vuelos fugaces.

Buenos Aires se ve tan susceptible
ese destino de furia es lo que en sus caras persiste.

Me dejarás...

Sabrás ocultarme...

Un hombre alado prefiere la noche.

Me verás volver
a la ciudad de la furia
una y otra vez"

Robe estas estrofas, o más bien la canción completa, de Soda. Es extraño, Bueno Aires me genera emociones encontradas, los detalles no vale la pena detallarlos, pero es probable que los imagines. El tema es que me atrae, es una ciudad que llama, que te lleva hacia su centro como un imán. Porque siempre encuentras lo que buscas. Porque te llena de emociones que logran superar lo que te sucede en en preciso instante. La furia logra sobrellevar aquella cotidiana sensación de seguir un camino por el cual optaste creyendo que era el correcto, pero que al mismo tiempo te hace escapar de vez en cuando. Y asi es, la ciudad de la furia, en donde me viste volar, y a donde es probable me veas regresar.